Súbete a esos zapatos,

que te van a regalar el sueño

de un mundo al revés,

pero definitivamente a tu derecho;

no sé cuántas vueltas al mundo

a través de los países de nunca jamás,

o de siempre por los siglos de los siglos,

y un mundo

en el que tú y yo,

por fin,

nos vamos a mirar

a los ojos.